Rosendo y la poética de lo cotidiano: el calado de "Cosita"
Decía el gran Rosendo Mercado que él no es un poeta, sino un "juntapalabras". Pero quienes hemos gastado las suelas de las botas con su rock sabemos que esa humildad es solo el escudo de un cronista excepcional. En "Cosita", uno de los temas más emblemáticos de su etapa en solitario (incluido en Fuera de lugar, 1985), Rosendo nos regala una radiografía de la supervivencia urbana que, décadas después, no ha perdido ni un gramo de vigencia.
A diferencia del rock pretencioso que busca metáforas cósmicas, la letra de "Cosita" se ensucia las manos con la realidad del barrio. No nos habla de grandes revoluciones, sino de la resistencia individual.
El inconformismo como bandera: cuando canta "no me digas que no, que no te gusta la vida" o nos habla de estar "fuera de lugar", Rosendo conecta con ese sentimiento universal de no encajar en los moldes que la sociedad —o el mercado— intentan imponernos.
El lenguaje de la calle: la genialidad de la letra reside en su léxico. Palabras como "cosita", "trapicheo" o "movida" no son solo jerga madrileña; son herramientas de precisión para describir una España que intentaba modernizarse mientras muchos se quedaban en los márgenes.
La canción es un retrato del superviviente. Ese personaje que tiene que "buscarse la vida" de cualquier manera, pero que mantiene una ética propia. Rosendo no juzga; acompaña.
"Una cosita por aquí, otra cosita por allá..."
Ese estribillo es casi un mantra de la economía sumergida, no solo financiera, sino emocional. Es el arte de ir tirando, de recomponerse tras cada golpe. Rosendo utiliza una estructura directa, sin rodeos, donde la música (ese riff seco y contundente) es el vehículo perfecto para un mensaje de escepticismo esperanzado.
En un mundo saturado de mensajes de éxito prefabricado y felicidad de Instagram, la "Cosita" de Rosendo actúa como un bofetón de realidad.
Nos recuerda que:
la vida es, a menudo, una suma de pequeñas victorias y derrotas cotidianas.
Mantener la identidad propia tiene un precio, pero es el único que vale la pena pagar.
El rock español tiene en Rosendo a su filósofo más honesto, aquel que prefiere la verdad cruda a la mentira adornada.
"Cosita" no es solo una canción de rock; es un tratado sobre la condición humana vista desde una esquina de Carabanchel.
Es la prueba de que se puede ser profundo siendo sencillo, y de que Rosendo, a pesar de sus protestas, siempre fue mucho más que un "juntapalabras".
Comentarios
Publicar un comentario