El Valor de una Vida: ¿existen muertes de primera y de segunda?

La muerte es, en teoría, el gran igualador social. Sin embargo, cuando el Estado y las aseguradoras entran en juego para cuantificar el vacío que deja una persona, la frialdad de los números revela una jerarquía incómoda. 

Al analizar las indemnizaciones en España, me surge una pregunta inevitable: ¿Vale más una vida dependiendo de las circunstancias en las que se pierde?.

Desglosemos cómo el sistema clasifica la tragedia según su origen.

El sistema español no utiliza una "tarifa plana" para la pérdida de la vida. El contexto determina si el fallecimiento se trata como una tragedia civil, un acto heroico o una responsabilidad patrimonial del Estado.

Es tentador —y doloroso— comparar el cheque que recibe la familia de una víctima de la DANA con el de una víctima de ETA.

Muertes de "Primera": Las víctimas del terrorismo y de actos de servicio gozan de una protección superior porque su muerte se entiende como un ataque al sistema democrático o una entrega total al Estado. Aquí, el dinero no solo compensa la pérdida, sino que actúa como un símbolo de honor. 250.000 euros... aproximadamente. 

Muertes de "Segunda": la burocracia de la catástrofe. Quienes fallecieron en la reciente DANA de Valencia se enfrentan a un sistema de seguros y ayudas públicas que, aunque ágil, rara vez alcanza las cifras de la responsabilidad civil. Si no hay un "culpable" con nombre y apellidos (una empresa negligente o un terrorista), la indemnización suele ser más modesta, 72.000 euros...aproximadamente.

La Brecha de la Violencia de Género: A pesar de ser una prioridad política, las indemnizaciones económicas para los hijos de víctimas de violencia de género han tardado años en equipararse a otros estatus, dejando a menudo a las familias en una situación de vulnerabilidad económica que agrava el trauma. 120.000 euros... aproximadamente.

"El baremo de accidentes de tráfico es el 'metro' con el que se mide casi todo en España, pero es un metro que se estira o se encoge según la presión social y el origen de la tragedia."

La pérdida de un familiar en un accidente laboral es una situación dolorosa y compleja. En España, la indemnización no es una cifra única, sino la suma de varios conceptos legales que se acumulan. Unos 120.000 euros... aproximadamente.

No se trata de pedir que se pague menos a unos, sino de cuestionar si el consuelo económico de una madre que pierde a su hijo en un paso a nivel debe ser menor al de aquella que lo pierde en una misión de paz. 

La justicia debería aspirar a una unificación de criterios que entienda que, para los que se quedan, el vacío es exactamente el mismo.

Mientras las cifras sigan bailando según el titular del periódico, seguiremos enviando el mensaje implícito de que hay ciudadanos cuya ausencia le sale más barata al sistema.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Valentín González Prieto: hoy, en la supraconciencia, vuelve a cumplir años

Trazado arquitectónico para un campesino en el Oriente Eterno: el taller resiste, pero mis columnas se oxidan, Valen.

La invisibilidad de mi lucha. Más allá del "yo te veo muy bien".