Ésa luz navideña en los ojos...
Ése extraño mirar de los ojos que durante ésta su última navidad volvieron a tener ésa gracia y picardía preciosa.
Su madre (mi abuela) falleció una nochevieja y por eso no la traía ningún buen recuerdo.
Pero había estos momentos únicos como poner cuatro tonterías de decoración en casa, ponerse un gorro o varios y gafas frikis para el centro de dia o en las residencias, dónde ésa luz interior volvía a ella.
Todos sabíamos que era su última navidad, ella más aún.
Pero quiso probar su última pizza de bacon y cebolla. Su último sándwich de el corte inglés y muyyyyy poquito de salmón ahumado que la encantaba, porque casi no podía digerir.
Luego venía sus enfados porque se agobiada con tanta comida.
Pero la luz ya la tenía desde el primer día en que pusimos cuatro tonterías en la habitación de la residencia. Y ella encantada de su gorro y sus gafas frikis para reírse con las compañeras o las auxiliares, había que sacar ésa luz interior como fuera, aunque después vinieran los dolores y la morfina.....
Luego pasó la navidad y se agravó todo y su luz muy pocas veces asomaba.
Con algún bolero de Luis Miguel o similar.
Quién sabe si hubiera merecido la pena que la navidad hubiera existido siempre en ésa habitación de la residencia, para que tuviera luz en la mirada hasta el último día, o ya realmente se fue a la otra dimensión tranquila y alegre para seguir dando luz a quien haya encontrado allá.
Sólo lo sabremos cuando vayamos nosotros, ya queda menos...
Mientras tanto, uno se conforma con la tranquilidad, el descanso, y la paz interior.
Mucha.
Tanta como añoranza....
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