Trastornos neuropáticos asociados a la diabetes
Los trastornos neuropáticos engloban una serie de manifestaciones que se deben a la afectación de las fibras nerviosas que inervan diversos órganos o sistemas de nuestro cuerpo. Son causadas por una compleja serie de factores metabólicos, alteraciones de la microcirculación y falta de una adecuada reparación de los nervios dañados, situaciones que pueden confluir en presencia de niveles altos de glucosa.
Síntomas tan dispares como una sensación de acorchamiento en los pies, un mareo al levantarse bruscamente o incluso la presencia de digestiones demasiado lentas pueden ser consecuencia de la denominada de forma genérica neuropatía diabética (NRD). Por supuesto esto no significa que cualquier persona con diabetes que tenga alguna de estas molestias suponga que son debidas a la diabetes. Es más, para llegar a esa conclusión debe realizarse una valoración diagnóstica apropiada y excluir otras causas, o sea, lo que se conoce en términos médicos como un diagnóstico diferencial.
Los trastornos neuropáticos no son exclusivos de un tipo concreto de diabetes. Tanto las personas con diabetes tipo 1 como tipo 2 pueden tener manifestaciones de NRD. La duración de la diabetes y la severidad de la hiperglucemia son los principales factores favorecedores de su aparición. Por ello, mantener un buen control glucémico a lo largo de los años es la mejor protección que tenemos para evitar el desarrollo de neuropatía.
Sin duda la forma más frecuente de presentación de la NRD es la llamada polineuropatía sensitiva, que afecta principalmente y de forma simétrica a los nervios de nuestras piernas. Se manifiesta en forma de adormecimiento, acorchamiento, hormigueos o incluso dolor, principalmente en los pies. Estas molestias ocurren o se intensifican más frecuentemente por las noches. No suele haber debilidad o pérdida de fuerza por lo que se considera una alteración predominantemente sensitiva. En la mayoría de los casos los síntomas son claramente sugestivos y una valoración clínica suele ser suficiente para afianzar el diagnóstico. Solo en caso de duda puede ser necesario recurrir a otras pruebas complementarias como la electromiografía.
Las alteraciones neuropáticas que afectan a los pies pueden tener una transcendencia que va más Trastornos neuropáticos asociados a la diabetes allá de las molestias o dolor que originan porque pueden favorecer el desarrollo de lesiones potencialmente importantes: la pérdida de sensibilidad hace que pasen desapercibidos pequeños traumatismos, roces o heridas que pueden ocurrir en la vida cotidiana. Y por ello, una pequeña herida o úlcera no tratada adecuadamente pueden ser asiento de una infección, principalmente en presencia de problemas circulatorios que difi cultan una correcta reparación de los tejidos. Esta confl uencia de factores: falta de sensibilidad, problemas de riego sanguíneo e infección, son el asiento de lo que se conoce con el término de pie diabético.
Las afectaciones neuropáticas no afectan exclusivamente a los pies y pueden ocurrir también en otras zonas del organismo. Y también en los órganos internos. A diferencia de los nervios de nuestro sistema muscular esquelético (brazos, piernas, cara, etc.), los órganos internos no están sujetos a nuestro control voluntario, sino que funcionan de forma “automática”.
Por poner un ejemplo, nuestro corazón o nuestro intestino no nos pide permiso para funcionar, como sí lo hacen por ejemplo nuestras piernas para andar. Por ello, este tipo de alteraciones reciben el nombre genérico de neuropatía autonómica. Hay un amplio espectro de síntomas o signos de nuestro sistema cardiovascular, gastrointestinal, genitourinario, etc., que pueden ser debidos a NRD autonómica. Como ejemplos, una taquicardia en reposo inexplicada, mareos habituales al levantarse, un retraso exagerado de las digestiones, una diarrea sin causa aparente por las noches o diversas alteraciones en la esfera sexual podrían corresponder a manifestaciones de NRD autonómica.
La valoración de la NRD autonómica obliga a un estudio diagnóstico para descartar que los síntomas puedan ser debidos a otras causas. Por tanto, atribuirlos “a la diabetes” solo debe hacerse tras una adecuada exclusión de otras etiologías orgánicas o funcionales.
¿CÓMO PODEMOS PREVENIR LA APARICIÓN O REDUCIR LOS SÍNTOMAS DE ESTOS TRASTORNOS NEUROPÁTICOS?
Como otras complicaciones crónicas asociadas a la diabetes es preciso abordarlas de forma temprana, en especial la neuropatía sensitiva de las piernas y pies. Para ello puede ser sufi ciente realizar una exploración periódica de la sensibilidad en la consulta médica. Y es muy importante informar de cualquier molestia o alteración cutánea que pueda aparecer en los pies como son la piel agrietada, lesiones en las uñas o heridas por pequeñas e indoloras que sean.
El cuidado de los pies es fundamental. Para ello se recomienda una autoinspección sistemática, adecuados hábitos de higiene, un esmerado corte de uñas, la utilización de calzado cómodo y utilización de plantillas si son necesarias. Cualquier cambio que observemos debe ser consultado con el equipo médico. Y en especial, si ya ha habido algún problema previo. La medida más importante y efectiva frente a la NRD es la optimización del control de la glucemia. Un estilo de vida saludable y la alimentación equilibrada son fundamentales. Junto a ello, hay un amplio arsenal terapéutico de fármacos insulínicos y no insulínicos, además de sistemas para monitorizar nuestra glucosa de forma estrecha. Es asimismo muy importante el control de los factores de riesgo vascular asociados, como pueden ser la hipertensión arterial, la dislipemia, la obesidad o el abandono del hábito tabáquico.
Si es necesario, hay medicamentos efectivos para el dolor neuropático y medidas específicas para lograr el alivio sintomático de las diversas formas de neuropatía autonómica.
Por lo tanto, los trastornos neuropáticos asociados a la diabetes pueden ser evitables. Y si cualquier manifestación ya está presente, la respuesta siempre será mejor si se diagnostica y trata de forma
temprana.
Dr. J. Alfonso Arranz Martín
Servicio de Endocrinología y Nutrición
Hospital Universitario de la Princesa
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