Recordar es reiniciar...o no.

Comienzan con los recuerdos del colegio de educación religiosa cerca de casa, las lágrimas cuando de pequeñito me llevaba madre al cole y me tenía que quedar.

También los recuerdos de los tiempos de recreo en el patio del colegio, la riquísima bollería y que nunca me gustó jugar al fútbol como a casi todos sino que jugar con soldaditos o hablar de cosas e incluso de política con mis compañeros del colegio.

Más adelante hice una pandilla de compañeros que hicimos demasiado de banda incluso llegando a tener conflictos con algún otro alumno que casi provocó mi expulsión si no es porque fue mi padre un día y le dijo con tono tajante al director cuatro verdades... 

A partir de ahí se acabó tanta dispersión de amigotes y centré las amistades desechando las tóxicas.
 
Recuerdo con mucho cariño al profesor de gimnasia, que pese a no ser mi fuerte porque era un niño grandote y gordo, me marcó su seriedad y disciplina en las clases.
 
Ya por entonces me gustaba pedir ayudas con las huchas de la cruz roja, contra el hambre en el mundo o lo que fuera que organizarse el colegio. 

Entre tanto la vida y el ocio lo teníamos mi familia los sábados por la tarde y los domingos. 

Mi padre y su familia (7 hermanos) eran de lo que antes era un pueblo y luego se transformó en un barrio de Madrid, Hortaleza. 

Allí estaba mis tíos y primos y amistades de mi padre, recuerdos muy agradables de jugar por sus calles. 

También el hermano de mi padre tenía una casa granja en un pueblo cerca de Madrid, Talamanca de Jarama donde uno podía correr, jugar con mis primos y estar en contacto con la naturaleza y animales.

Los veranos de pequeño, los pasaba con la hermana de mi padre, en Alcalá de Henares, que me quería a rabiar, no tenía hijos, tenía una pollería y ahí heredé mi loca afición al pollo en todos sus modelos. 

Tiempos de correr jugar a las canicas y no parar en todo el día en el descampado que había frente a la casa de mi tía. 

En cuanto a familia de mi madre de la rioja comenzamos a veranear y a ir en los puentes a un pueblo, Cárdenas, que es donde desarrollo plenamente mi pre y plena adolescencia, con mi primer "de todo". Incluso alguna que otra relación imposibles que dejó su huella.

Especial recuerdo tengo en los últimos meses de forma recurrente y también en sueños de aquel tiempo en Cárdenas.

Los amigos de la rioja cada uno la vida le llevó por su sitio, más adelante mi economía no me permitirá seguir yendo allí, pero he mantenido durante los años la amistad con Iñaki (el Txaku), de Euskadi que veraneaba en la Rioja hasta el día de hoy, con su mujer Kris y sus dos hijos. 

La demostración de que la distancia no es hándicap para la amistad verdadera.

Iñaki es persona de pocas palabras y muy trabajador y responsable y alegre cuando hay que serlo.

Y eso se valora mucho.

Por parte familiar de mi padre fue muy duro de vivir la muerte de seis primos por la desgracia de las drogas y sida en aquellos años. 

Me marcó mucho, algunos de ellos eran seres especiales y muy sensibles.

Por parte de mi madre, cuando fallece mi abuela, los hermanos de mi madre (5 hermanos), ven la ocasión perfecta para quedarse con la casa y el bar al pensar que era propiedad de mi abuela y no fue así, sino que en vida hizo las cosas bien y lo cedió a mis padres.

A partir de ahí se rompieron casi totalmente las relaciones familiares con la rama de mi madre, prácticamente hasta hoy casi...

Quizás ahí con la dramática y desagradable situación de que sus propios hermanos quisieran desahuciarnos la pudiera marcar en su carácter posteriori.

Terminé la egb y fue cuando tras tener los últimos tres años malos resultados de notas en el colegio cuando mis padres me plantearon que si no quería seguir estudiando tenía que asumir ayudar en el bar. 

Decidí estudiar, pero formación profesional en un instituto cerca de casa al tiempo que echaba una mano en casa. 

Ésa etapa la recuerdo muy gratamente en cuanto a los estudios, al profesorado y a los compañeros de clase, con los que hicimos mucha peña muy grata sin toxicidad y sin problemas. 

Ésa etapa se combinaba con el trabajo en el bar y muchas tardes mis amigos se acercaban a verme y pasábamos buena época.

Después del instituto vino la ilusión de estudiar una diplomatura de relaciones laborales. 

Por entonces a mí padre le había dado un infarto y asumo más responsabilidad abriendo yo el bar a las cinco d la mañana a diario. 

En esa época recuerdo que había muchas horas de trabajar y corriendo a clase, a estudiar y también a salir los fines de semana con los amigos del instituto que también estudiaban en la misma facultad que yo. 

Tuve que darme por vencido y dejar los estudios definitivamente para tutelar el bar. 

A mi padre le dio otro susto el corazón y decidimos en el año 1999 vender el bar. 

Yo al mismo tiempo estaba trabajando de teleoperador los fines de semana y después en huecos entre semana. 

Cuando vendemos el bar la situación la centro en trabajar de teleoperador a jornada completa en una oficina de denuncias de la policía, donde también hice buena amistad tanto con los policías responsables como con los compañeros. 

Ahí me picó el veneno sindical. 

Ésa época en la que mis padres jubilados viven plenamente la vida la recuerdo muy bien. 

Compramos una casa en la sierra de Madrid y allí volcamos ilusión y fiestas y relax de campo maravillosos.

Seis años duró aquella felicidad, ya que falleció mi padre de ELA de forma sorpresiva, lo cual es de agradecer porque esa enfermedad es horrible. 

Yo tuve ansiedad y depresión que me llevó a estar ocho meses médicamente con Diazepam o Lorazepam, no recuerdo, hasta que saqué la cabeza y me enamoré de la que es actualmente mi compañera de vida, Nati. 

Nati desde esos años es la raíz a la que me agarro a diario. 

No vivimos juntos, pero todos los fines de semana, fiestas, puentes y vacaciones si. 

Ella también es consciente de que nuestra situación con padres mayores cada vez es más compleja. 

Pero tengo clarísimo que nos complementamos de una forma química, nos gusta estar solos, hablar de todo, disfrutar del relax, la lectura y la música. 

Incluso nos reímos del mundo y de la sociedad. 

Hacer escapadas para conocer sitios, el Pirineo. 

Pero sobre todo estar juntos, donde sea. 

Hablamos varias veces a diario y estamos al tanto de todo lo que nos acontece y nos damos soporte mutuo. 

Luego la vida volvió a florecer con Nati. 

Mi madre tras fallecer mi padre entró en depresión y su movilidad física se complicó por una artrosis de cadera que junto a su obesidad la limitaba mucho. 

Hasta que un par de años después un día puso pies en pared y nos pidió que la llevaremos a urgencias porque casi no podía ni andar. 

En el hospital la recuperaron algo pero hubo que llevarla a una residencia donde cambió totalmente, se hizo una persona alegre con todo el mundo, con nosotros y toda la residencia, recuperó movilidad y alegría de vivir e incluso perdió algo de peso. 

Pero el dinero para pagar la residencia duro un par de años y hubo que traerla a casa de nuevo, pese a que yo no era partidario. 

Yo prefería mejor que ella fuera feliz y cuidada en la residencia y si no había dinero, pues debíamos vender la casa para pagar eso. 

Al final no fue así y volvió a casa 

Eso sí, con una dinámica de ir a un centro de día que la mantenia activa a diario, pero nos conllevaba a mi hermana y a mí estar mucho más pendiente a diario de ella, acostarla, levantarla bajarla a la ruta del centro de día, turnarnos los fines de semana para que no esté sola en casa, etc....

Era todo agotador nuevamente. 

El Trabajo en el sindicato, siempre pendiente del bienestar de una madre dependiente y menos mal que estaba Nati para comprenderme y el sindicato para también llenarme de orgullo de mi valía y todo lo que iba desarrollando en defensa de la clase trabajadora. 

El sindicato genera una responsabilidad que me genera tantas endorfinas que es difícil de explicar para quien no lo conoce, sentir que ayudas y cualquier mínima alegría te impulsa a seguir con ése veneno.

Y así pasaron los años y la salud de mi madre se ha ido deteriorando primero por los pulmones, ya que necesitaba oxigeno bastante horas al día y después hace un año la encontraron una válvula del corazón jodida sin posibilidad de operar. 

Ahí ya la dinámica me agobiada mucho no me sentía con fuerzas para tenerla así en casa y hubo que llevarla a una residencia en Parla donde ella nuevamente se adaptó muy bien y socializaba muchísimo. 

Hasta que hace dos meses tuvimos que ingresada otra vez por una anemia severa que reveló un cáncer de estómago con metástasis en el pulmón. 

A de hoy está recién ingresada en otra residencia cerca de casa, habrá que deshacerse de la casa del pueblo que era prioridad de mi hermana y mia para que madre tenga un buen cuidado los meses que le queden de vida. 

Y en este punto llegamos en la situación crítica y económica, de salud de mi madre así como la incertidumbre que se cierne sobre salud decrépita y de problemas en el sindicato que me han hecho entrar en un callejón sin salida, que junto con la polineuropatia, la retinopatía, las vértebras lumbares jodidas y recientemente la poliglobulia hematológica que tengo, me hace colapsar mental y físicamente...





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