CAPITULAR???
Días de descanso, personal y mental.
De análisis del pasado, el presente y el futuro.
De sopesar los pros y los contras.
De buscar soluciones a las situaciones sin sentido.
Intentar hallar la clave del exilio interior no es nada sencillo, situaciones y vivencias agridulces del pasado y del presente.
Es muy muy complejo buscar la luz en el túnel, creedme.
Máxime cuando el oxígeno vital lo trae la lucha de clases y la ayuda al que lo necesita.
Y, he aquí, surge el estoicismo.
El reinventarse a diario para buscar aquella mínima brizna de ilusión que te haga seguir tirando adelante, pese a que el destino es descorazonador.
Porque la edad hay que olvidarla y no contar cada año como un peso en nuestras vidas que marca la cercanía a la muerte.
Como podemos morir en el momento más inoportuno, vivamos.
Hemos de olvidarnos de los cumpleaños, hemos de olvidarnos e ignorar eso que llaman los años cumplidos.
No seríamos más felices si no esperamos los años que tenemos?.
La edad es otro invento para asustarnos simplemente ante la idea de la propia de la vejez.
Por qué los años son de 365 días? Porqué un año no pueden ser mil días?. El tiempo no existe.
Es pura convencionalidad.
Porqué subyugarse a algo que no existe?.
El tiempo, los años, minutos, horas, lustros, siglos es puro montaje para controlar nuestra subjetividad y que esta no sea libre.
Pienso, luego existo.
Siempre mis pensamientos, mi subjetividad, ha sido el centro de mi vida y jamás he permitido que mi vida fuera vivida por otra subjetividad u otra existencia.
Creo que eso es muy sano desde una perspectiva psicológica, psiquiátrica y metafísica.
A pesar de todas las malas o buenas vibraciones o distintas subjetividades, he de vivir las mías propias por muy ilógicas, irracionales y locas que sean, y no hacer caso de juicio de valor de nadie o incluso de las más falsas acusaciones e insidias de quien intenté hacer mejor persona, fracasando.
Comienza el cambio de capítulo, hace un año se anticipó en forma de vivir (o no) fruto del destrozo de salud en mi pie, en mi pierna y en mi organismo.
También mi leal y aliviadora del alma, mi perrita Zuri voló alto hace pocos meses en mis brazos, hacia su merecido descanso eterno.
Y la tercera señal, una de aquellas personas que te enseñan lo bueno y lo malo de la vida, del sindicalismo y los buenos gustos que trae y satisfacciones de la lucha de clases y trabajar a diario en lo que uno cree. El Valen, se fue....
Por ello, el capítulo se agota, que no las fuerzas, pero ya se administran de otra forma y con mayor calidad y concentración.
En esta puta vida, donde no puedes mirarte el culo para verte la fecha de caducidad, hay que aprender a disfrutar y saber lo que es importante.
Para mi lo es y será siempre, por encima de todo, el sindicato, con sus más y sus menos.
Porque en la UGT no somos nadie, no somos nada...
No lo somos sin el colectivo...
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