EL VALEN

 La UGT no somos nadie, no somos nada.

No lo somos sin el colectivo.

Así lo aprendí de Valentín Pedro González Prieto, el campesino.
Un histórico de seguros y oficinas, y lo sabéis.
La lucha de clases.
Las charlas políticas, filosóficas, futbolisticas-politicas ("si el Ché Guevara resucitara sería del Atlético de Madrid").
La seriedad en el trabajo diario, el asumir la responsabilidad.
A que el Sindicalismo es un apostolado, que de lunes a domingo hemos de estar a disposición de la clase obrera para su defensa continua, porque el enemigo no descansa.
A planificar estratégicamente la acción sindical, a orientar la negociación colectiva con previsión, sabiendo en qué "charcos" meternos y conociendo previamente cómo salir de esos "charcos"....
A hablar en público "niño si crees en lo que haces, hablar en público y explicarlo no es problema" y así fue.
A llevar pantalones "de seguros" (es decir, de tela), a las camisas de cuadros....
Tantas "trampitas" nos ponías a los jóvenes, para forjarnos, que muchos no entendían, pero en el bien saber de que era para hacernos más grandes y experimentados.

El colectivo de personas de la UGT con las que compartes tantas horas de ilusión, discusión, decepción y vuelta a la noria de ilusión, discusión y decepción, año tras año.

Y año tras año sólo queda una cosa: la huella en el camino de nuestra labor en la vida, en la sociedad, en la UGT.
La huella que dejamos en los que nos han acompañado y sobre todo sobre todo en los y las que vienen detrás nuestro, que nos tomarán el relevo.

Valen, tu huella queda, y tanto.
Tu deber está cumplido, pese a todos los sinsabores personales que tuvimos, por tus aristas y los desencuentros internos en los últimos años. Puedes ir tranquilo hacia el Oriente Eterno.
Tuvo que ser la puta Navidad la que nos reconcilió en lo personal, un abrazo, y si, lloramos, pero un poquito y ni una palabra de reproche hizo falta.

El gesto tuyo Valen, siempre el gesto, la mirada masónica....
Editorializabas con la mirada.
Y en la forma de apretar las manos al saludar.
La fraternidad como elemento vertebrador del sindicato, nos decías siempre, tan en desuso en los últimos tiempos, decías y que razón....tiempos vividos en los que la discrepancia vehemente y respetuosa con la opción del contrario, era entendida y formaba parte de la "raza" sindical...

Los entresijos y las gallinejas, los calamares en la campana, el puto chino.... y los dulces "sin azucar según tú" de la Mallorquina....
Y el "soy minero"....

En esta puta vida, donde no puedes mirarte el culo para verte la fecha de caducidad, hay que aprender a disfrutar y saber lo que es importante.
Para él lo fue siempre, por encima de todo, el sindicato, con sus más y sus menos.
Y en paralelo, "su Pilar, su Jony y su David", ése era su territorio sagrado y personal.

Se ha ido pronto, mucho, pero hizo lo que le gustaba, y defendió lo que él creía que hacía de este mundo un sitio mejor.
Antifascista siempre, ni un paso atrás ni pa coger impulso.

Que la tierra te sea leve so cabronazo...

Tuyo y de la clase obrera.


Comentarios

  1. Me encanta, porque lo voy leyendo y lo voy viendo, una gran "radiografía" de un grande de verdad, q hasta el último aliento predicó con el ejemplo...al q nada le valía como "excusa", ni siquiera un puto cáncer, el deber siempre iba por delante, y q vivió haciendo escuela, con sus aristas si, pero con un tesón y un empuje, q a ver quién le decía q necesitaba parar, q seguíamos después...un compañero único, q una vez q lograbas "descifrarlo", era como una droga q te generaba adicción por la causa, una persona totalmente necesaria en la vida de muchos y muchas, y q vivió haciendo "escuela" hasta en los adversarios, un tipo irreemplazable ...

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