SOBRE EQUIPOS Y LIDERAZGO. 21 jun 2022
“El
príncipe prudente debe preferir rodearse de hombres de buen juicio a los que
dará la libertad de decirle la verdad”
Nicolás
Maquiavelo
Es
evidente que el ideal del príncipe renacentista nos queda, a estas alturas y a
nosotros, un tanto alejado. Tan alejado que, aquí y ahora, el apellido de su
autor ha derivado en adjetivo, con el significado de “persona que actúa con astucia y perfidia para conseguir sus propósitos[1]”.
No
obstante, entonces, y aún hoy, hay quienes han sabido ver en el florentino y en
su famoso libro, una astuta denuncia de
los métodos que emplean los tiranos en su ascenso al poder[2].
Con
independencia de ello, la recomendación de rodearse de personas de buen juicio
con la libertad de decir la verdad, sigue siendo un buen consejo para el
ejercicio del liderazgo. Se sea príncipe renacentista, político demócrata, o
persona con responsabilidades en el ámbito sindical. La recomendación comporta un
modo de ejercer el liderazgo que no solo tendrá como consecuencia la
confortabilidad en la tarea de todos los concernidos en los distintos niveles
de actividad, sino también la mayor eficacia en el ejercicio de las tareas que
se tienen encomendadas.
Soy
consciente de que cuando en nuestro entorno se oye el término liderazgo hay una
tendencia a pensar en clave económica y empresarial. Como si esto del liderazgo
nos fuera ajeno. Y no es así. De entrada, la UGT se define por su incesante labor para organizar [a los
trabajadores y las trabajadoras][3].
¿Qué es la labor de organizar a los trabajadores y trabajadoras para la defensa y promoción de sus intereses
sociopolíticos, económicos, profesionales, sociales y culturales sino una
labor de liderazgo? Una labor de liderazgo se ejercita desde el comité de
empresa o la sección sindical hasta la mesa tripartita de concertación social.
Una labor de liderazgo que ejercen desde nuestros delegados y delegadas de la
empresa más pequeña, hasta nuestro Secretario General Confederal.
A
finales del mes de abril en este mismo ámbito, escribí un artículo titulado La locura de pensarse y actuar en
consecuencia. Aunque el binomio reflexión/acción quedaba claro desde el
mismo título, soy consciente de que hay quien pueda haberse quedado con la
impresión de que considero que la acción sindical es actividad solitaria,
reflexiva, de despacho…Y no. No creo eso en absoluto. De nuevo, como su propio
nombre enuncia, acción es, precisamente, eso.
No
soy ducho en materia boxística. Nunca he sido capaz de imaginar el interés de
aprender a dar guantazos. No obstante, conozco que en ese deporte hay una
técnica de entrenamiento denominada el boxeo con sombras. Parece ser que en esa
disciplina es muy útil. Desde luego no lo es para un debate sensato y racional.
Para un debate productivo. No es útil reducir a caricatura las opiniones
ajenas, generar un espantajo, para poder hacer creer que se tienen razones, que
se tiene razón. Un debate en esos términos es totalmente infecundo. No me
interesa.
Y
es que no podemos permitirnos el lujo de pretender que nuestra actuación no esté
regida por una reflexión seria, por los principios éticos, por el conocimiento.
El conocimiento hay que trabajarlo día a día. Porque como dice el refrán,
también en el conocimiento, “El que
guarda, halla”.
Y
de guardar se trata.
Guardar
en nuestro ámbito quiere decir procurar recursos y materiales para poner a
disposición de todos los sectores. Y por ello creemos que para realizar una
Acción Sindical eficaz debemos contar con instrumentos transversales, que
puedan servir de apoyo a los sectores. Especialmente a los más necesitados. En
la Acción Sindical esos recursos son, entre otros, los Gabinetes Técnico y
Jurídico que ofrecen un servicio cualificado a los sectores y al conjunto de
las estructuras territoriales de nuestra Federación.
Son
recursos materiales y, sobre todo, humanos que no son susceptibles de ser
improvisados. Que no se puede, que no se debe, ir a buscar fuera de nuestra
organización. No. Aquí mucho más que en otros ámbitos, la externalización no es
una alternativa válida.
Porque,
como dice Maquiavelo, la primera cualidad que deben tener los recursos humanos,
los colaboradores, es la del buen juicio. Buen juicio que es necesario dejar
que se manifieste de manera libre.
Pero
el buen juicio que una organización como la nuestra se precisa, no es un buen
juicio genérico, abstracto. No es el sentido común que tanto reclamaba
determinado líder político. Nuestro buen juicio deber estar orientado por
quienes somos, por aquello que justifica nuestra existencia. Nuestro buen
juicio tiene como premisa que somos parte de una relación dialéctica con la
sociedad.
Dicho
en términos más coloquiales, nuestros técnicos, nuestros juristas, solo pueden
ser LOS NUESTROS, porque deben materializar en sus respectivos campos, los que
son los principios rectores de nuestra acción sindical. De la nuestra, no de cualquier
otra de las posibles.
Son
muchos los ejemplos en la historia de personajes cuyo principal error ha sido
no disponer del buen juicio de rodearse de personas capaces. Capaces, sí. Aunque
no capaces de todo. Porque la capacidad debe estar dirigida por la ética. De
otro modo la capacidad se manifiesta como el caballo desbocado que todo se lo
permite, que a todo cree tener derecho, que no tiene otro límite que sus
propias necesidades y apetencias.
Es
ahí donde, en mi opinión, se manifiesta el adecuado liderazgo. En la fijación
de objetivos, de las líneas de actuación que deben regir la obtención del fin
concreto. Del establecimiento de lo aceptable y de lo inaceptable dentro del
ámbito en el que se actúa. El líder o lideresa debe estar atento/a a escuchar y
por eso precisa de un entorno de hombres y mujeres sinceras que le digan la
verdad, para, a partir de estos mensajes, realizar su propio proceso de
reflexión que culminará en la formulación de objetivos y políticas claras.
En
ese sentido, considero que es condición necesaria para desarrollar una adecuada
labor de Acción Sindical disponer, como disponemos, de buenos equipos técnicos
y jurídicos. No es este el lugar, para eso están los informes de gestión, de
entrar en el pormenor de las tareas que unos y otros tienen encomendados.
Tareas muchas veces calladas, menos visibles, pero imprescindibles como
garantía de una labor eficaz. Tareas muchas veces ingentes, entre otras cosas,
porque nuestros recursos materiales y humanos son escasos, desde luego muy
inferiores a los necesarios.
Por
eso, es imprescindible en aras de la eficacia, no solo reconocer su trabajo,
darles el apoyo para que lo puedan realizar, pero sobre todo permitirles que lo
puedan hacer con suficiente libertad.
Son
estos equipos, en nuestro caso, los Gabinetes Técnico y Jurídico los que nos
permiten desarrollar una Acción Sindical eficaz que dé respuesta a uno de los
objetivos irrenunciables, la prestación de un servicio altamente cualificado a
los distintos sectores y al conjunto de las estructuras territoriales de
nuestra federación.
La
especialización de las compañeras y compañeros que integran los equipos nos
dotan de la necesaria agilidad en la toma de decisiones y un adecuado
conocimiento de los problemas de las personas trabajadoras en relación con su
pertenencia a una u otra actividad profesional, a uno u otro sector de
actividad económica.
Y
ello, a pesar de los hándicaps que nos ha supuesto, bajas y jubilaciones
dolorosas que, además, merman nuestras capacidades. Aun así, se sigue prestando
una vital labor de asesoramiento de carácter técnico imprescindible a día de
hoy para todos los sectores y territorios que lo requieren.
Tampoco
perdemos de vista la necesaria mejora de la coordinación y adopción de
decisiones negociadas, en cada caso, entre las estructuras Federales,
Regionales y las Secciones Sindicales, a la hora de abordar procesos de acción
sindical, con el fin de ser más eficaces y alzarnos como organización mejor
estructurada y conjuntada. Sin este compromiso, serio y responsable, no
seríamos capaces de dar un giro positivo a nuestro actual estado de
representación y referencia. Y es que, aunque vivimos en épocas en que parece
que la imagen lo es todo, no es así, lo que sigue siendo importante es lo que
somos.
Como
podéis imaginar no es casual que haya querido tomar la cita del diplomático
florentino como referencia de este artículo. Lo he hecho en la línea
interpretativa que nos ofrece las opiniones citadas de Erica Benner, para quien
las claves de las crisis democráticas tienen que ver con el sectarismo extremo
que tiende a considerar como agresión la mera discrepancia y también con las desigualdades
extremas. De lo uno y de lo otro vamos bastante bien servidos en los tiempos
actuales.
Y,
por si fuera cierto que “los ciudadanos
corrientes son tan responsables de estas patologías como los dirigentes y los
ricos”, quizás no sería malo que cada uno en nuestro ámbito nos ocupáramos
de combatir tanto sectarismo como desigualdades.
También
en nuestro entorno debiéramos esforzarnos en combatir el sectarismo, en virtud
del cual podemos librarnos de las responsabilidades propias residenciándolas en
el otro. Y también la desigualdad que, además de ser un gran programa político
que nadie parece asumir con seriedad, dentro de nuestro microcosmos pasa por
disponer de recursos materiales y humanos, que poner al servicio de quienes
tienen menos posibilidad de tenerlos.
Eso
y tener presente todos, en nuestro mayor o menor ámbito de ejercicio del
liderazgo, aquello que dicen le recordaba un siervo a los generales de la
antigua Roma cuando celebraban un triunfo por las calles de la ciudad: ¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un
hombre[4].
[1] DRAE
[2] Erica
Benner en el diario El País de 23 de octubre de 2017 https://elpais.com/internacional/2017/10/20/actualidad/1508498280_625709.html
[3] Artículo
2.2 de los Estatutos Confederales
[4]
Tertuliano, Apologeticum, Cap. XXXIII, Biblioteca Clásica Gredos. Ed. Gredos
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