Empleo y discapacidad (I): predicar y quedarse con el trigo…14/11/2018

Los Centros Especiales de Empleo (CEE) han sido, en los últimos años, una importante herramienta para proveer oportunidades de empleo a personas con discapacidad, pero los datos evidencian que el empleo en los CEE es de menor calidad y con menores salarios.

Si las empresas multiservicios se han convertido en el paradigma de la descentralización productiva y de servicios desde las empresas tradicionales, con el mal uso de las nuevas tecnologías y la proliferación de plataformas virtuales profesionales, asistimos a la desaparición de las propias empresas para dejar solamente al trabajador como “falso autónomo” o, en el caso del trabajador discapacitado, explotarle con mayor gravedad moral aún si cabe, dada su especial situación. Esto es lo que está sucediendo con las empresas que operan bajo el denominador común de Centros Especiales de Empleo (CEE).

Ya venimos alertando hace tiempo desde la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT (FeSMC-UGT) que no sólo la revolución digital, junto con la situación que a continuación describiré en los trabajadores de los Centros Especiales de Empleo, está contribuyendo a la consolidación del precariado (contracción de los términos “precario” y “proletariado”). Se trata de trabajadores que tienen unas condiciones de trabajo muy precarias, con trabajos poco estables, muy flexibles, con bajos salarios y contratos muy cortos.

Es decir, no es la revolución digital, sino la contrarrevolución neoliberal con sus políticas de austeridad y sus reformas laborales que fomentan la externalización al extremo y la subcontratación, que junto con campañas orquestadas de debilitamiento a los sindicatos, las que están causando la destrucción de puestos de trabajo y la precariedad del trabajo existente, más allá de la crisis financiera de la cual la macro economía se encarga de decirnos que hemos salido.

¿Qué papel desempeñan los CEE?

Es incuestionable que los Centros Especiales de Empleo (CEE) se han convertido en los últimos años en una importante herramienta para proveer oportunidades de empleo a las personas con discapacidad. En época de crisis, los CEE han aumentado en número y en plantilla exponencialmente, siendo un importante recurso generador de empleo para personas con discapacidad, que constituyen, en definitiva, una alternativa para poder trabajar. Cerca del 14% de las personas con discapacidad ocupadas lo hacen en CEE. Durante estos años de destrucción masiva de empleo, se han convertido en “refugio de empleo” para personas con discapacidad. En este contexto de deterioro del mercado de trabajo, este fenómeno ha supuesto un importante trasvase de personas con discapacidad que se encontraban en el mercado ordinario al mercado protegido de trabajo. Esta circunstancia se ha visto favorecida porque, en buena medida, los CEE han sido destinatarios prioritarios de las políticas activas de empleo para personas con discapacidad, en detrimento de otras fórmulas de inserción.

Sin embargo, los datos evidencian que el empleo en los CEE es de menor calidad y con menores salarios, a pesar de que se subvenciona en mayor medida que otras fórmulas de inserción laboral: elevada tasa de temporalidad; plantillas integradas por trabajadores con discapacidad con grado medio/bajo; escaso tránsito de los trabajadores con discapacidad de los CEE al empleo ordinario, siendo nulo el control y seguimiento por parte de la Administración; importante brecha salarial debida a los bajos salarios; poca o ninguna capacidad de representación y negociación, baja o nula sindicalización…

Y es que subvenciones que reciben los CEE para competir o licitar servicios externalizados de empresas del sector privado como de estas cuantías (…):

    • Entre 12.020,24 € y 9.015,18 € por puesto de trabajo creado con carácter estable, dependiendo del % de trabajadores con discapacidad que tenga el CEE.

    • Bonificación del 100 % de la cuota empresarial a la Seguridad Social, incluida la de accidentes de trabajo y enfermedad profesional y las cuotas de recaudación conjunta.

    • Subvenciones del coste salarial por un importe del 50 % del SMI.

    • Hasta 1.803,04 € para adaptación de puesto de trabajo y eliminación de barreras arquitectónicas.

    • Subvención, por una sola vez, destinada a equilibrar y sanear financieramente a los CEE.

    • Subvención dirigida a equilibrar el presupuesto de aquellos centros especiales de empleo que carezcan de ánimo de lucro y sean de utilidad pública e imprescindibilidad.

(…) hacen especialmente complicada la leal competencia por parte de las empresas que respetan los convenios sectoriales de referencia de la actividad y por tanto, incurren en mayores costes laborales y salariales.

Repensar los Centros Especiales de Empleo

Todo esto obliga necesariamente a una reformulación de los CEE, acomodando su marco regulador a la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad. Esta Convención promueve un mercado de trabajo abierto, los ajustes razonables y la igualdad de derechos y condiciones de trabajo (igual trabajo, igual salario). Un mercado laboral abierto e inclusivo no puede ser discriminatorio hacia las personas con discapacidad.

Los convenios de “Centros Especiales de Empleo” (CC General de Centros y Servicios de atención a personas con discapacidad / CC del sector de centros especiales de trabajadores disminuidos físicos y/o sensoriales de Cataluña / CC gallego de centros especiales de empleo / CC de Centros y Servicios de atención a personas con discapacidad de la Comunidad Valenciana) no guardan las mismas cautelas que, desde FeSMC-UGT, estamos exigiendo con respecto, por ejemplo, a los Convenios de Empresas Multiservicios.

Los CEE fueron creados para lograr la integración en el mercado laboral ordinario de los trabajadores con discapacidad pero, en la actualidad, los trabajadores se han quedado anclados en estos centros de por vida, constituyendo auténticos “guetos de precariedad” similares o incluso peores que las denominadas empresas multiservicios o las nuevas modalidades de trabajo de mal llamada “economía colaborativa” y por tanto, están degradando de forma transversal a toda las actividades sectoriales gestionadas sindicalmente por UGT.

¿Acaso no se trata de auténtica discriminación directa cuando a una persona discapacitada que ocupa un puesto de trabajo en un sector cubierto por un convenio colectivo determinado, se le aplica otro con unas condiciones laborales y económicas muy inferiores, de entre 4.000-5.000 euros al año por trabajador?

Veamos algunos ejemplos:

    • Mª Jesus es discapacitada auditiva. Trabajada de limpiadora en un edificio de una Universidad. Su empresa es un CEE y la paga 10.502,10 euros/año, cuando la realidad es que está plenamente facultada para desempeñar su trabajo y debiera tener derecho a percibir lo que establece el CC de Limpieza de Edificios y Locales de la Comunidad de Madrid, que son 14.696,50 euros/año.

    • Jesús tiene una discapacidad motora que le obstaculiza ciertos movimientos en una rodilla. Trabaja como grabador de datos en una gran empresa informática, pero su empresa es un CEE y le paga 11,687,48 euros/año, cuando la realidad es que está plenamente facultado para desempeñar su trabajo y debiera tener derecho a percibir lo que establece el CC de Oficinas y Despachos de la Comunidad de Madrid, que son 16.585,84 euros/año.

    • Valentín tiene un trastorno de comunicación verbal. Tarda algo más en expresar ciertas palabras. Trabaja como conductor de almacén en una gran empresa de distribución. Su empresa es un CEE y le paga 12.387,62 euros/año, cuando la realidad es que está plenamente facultado para desempeñar su trabajo y debiera tener derecho a percibir lo que establece el CC de Logística de la Comunidad de Madrid, que son 16.429,21 euros/año.

Bajos salarios, precariedad, competencia desleal

Grave es la situación de competencia desleal de estos CEE en empresas de los sectores que gestionamos sindicalmente en FeSMC-UGT, en particular Convenios Sectoriales tales como el de Limpieza, Logística, Seguros, Contact Center, Jardinería, Oficinas y Despachos, Seguridad, Consultoría, Tintorerías, etc.

En FeSMC-UGT estamos llevando a cabo un ingente esfuerzo en cuanto al cumplimiento de los parámetros que desde la Confederación de UGT hemos marcado para combatir el nefasto efecto que produce en las condiciones laborales de los trabajadores la aplicación de los convenios colectivos de empresas multiservicios y de las nuevas modalidades de trabajo inventadas para eludir las responsabilidades empresariales con el sistema público. Son muchas las dificultades que sindicalmente se encuentran, debido a que la actual normativa alienta a las empresas a profundizar sobre modelos de desregulación de condiciones laborales que sólo buscan el deterioro de nuestros derechos para competir deslealmente entre ellas mismas.

En FeSMC-UGT sí que sabemos de lo que hablamos. Nuestros Sectores engloban empresas que prestan servicios externalizados para otras empresas y de empresas que externalizan sus servicios, por lo que podemos afirmar que padecemos, de forma muy significativa (mediante estos convenios anteriormente indicados), el deterioro de las condiciones de trabajo de grandes colectivos de trabajadores como consecuencia de los mismos mecanismos que combatimos en relación a las empresas multiservicios.

Es urgente y necesario garantizar la equiparación salarial y de condiciones de trabajo de las personas con discapacidad con las del resto de trabajadores de su misma actividad profesional, de tal forma que los convenios específicos de Centros Especiales de Empleo no deben establecer condiciones de trabajo inferiores a las reguladas en los convenios sectoriales.

Sirva el ejemplo de alguna gran corporación que, teniendo divisiones de Centros Especiales de Empleo, aplican en todas las actividades donde operan los convenios colectivos sectoriales de la actividad de referencia donde aplican trabajos de servicios externalizados. Es decir, es evidente, que desde el punto de vista económico y empresarial, “sí se puede”.

En conclusión, si el sistema productivo de nuestro país elude continuamente la leal competencia en nuestros convenios sectoriales, las aportaciones de los trabajadores al sistema público de protección social seguirán reduciéndose de forma dramática. Se trata de evitar que las “empresarios sagaces” aprovechen estos huecos que la normativa ofrece en los Centros Especiales de Empleo, para que no puedan continuar con su tónica neoliberal del trasvase de rentas del trabajo hacia las rentas del capital, de “su” capital.

Porque si la realidad es tozuda y, como consecuencia de la digitalización, habrá en los años venideros –según  una mayoría de estudios académicos realizados– en torno a un 50% menos de volumen de trabajo, éste (sea ordinario o de discapacidad) habrá de tener siempre una nota característica que no puede ser otra que la de a “igual trabajo, igual salario”.

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